Fernando Ortega
“Me aproximé a la meditación casi por casualidad, fue algo no buscado si bien desde el principio la aplicación práctica se tradujo en importantes cambios en mi forma de ser, actuar, percibir, anticipar… verbos fundamentales y complementarios en la gestión profesional.
Aprender a integrar los objetivos con los valores y empezar a ser consciente que con aprendizaje, rutina y perseverancia podemos potenciar nuestro cerebro de forma exponencial.
En mi ámbito personal un mayor grado de descanso, de tranquilidad, de reducción de la intensidad y stress de poder participar de mi entorno en plenitud de facultades familiares.
En definitiva, una muy buena experiencia con continuidad y aplicabilidad en el exigente entorno que nos toca vivir.”