Abel Beltran

Ahora que he terminado el curso, he hecho el retiro de tres días y ahora que por fin he sido capaz de entregarme a la meditación sin obstáculos mentales ni agregados psicológicos -no es para mí, yo no sé, no puedo parar los pensamientos, tengo demasiado trabajo para parar …- puedo decir, con toda sinceridad, que la meditación me ha cambiado la vida -o me ha salvado esta vida y algunas otras-. Hablo desde la objetividad: mejores resultados en el trabajo, mucha más energía y más intuición, cambios en las personas de mi alrededor y cambio de la percepción que éstas tenían de mí … A modo de ejemplo, el otro día me llegó este mensaje por whastsApp (que para mí es muy especial porque hasta ahora era yo quien los escribía):

“a ti darte las gracias de manera especial, eres único y una gran persona. Te conocía primero como compañero y ya encajamos, ahora me has hecho llegar el calor más humano de todo. gracias, gracias y gracias por ayudarme con todo. Espero saber estar a la altura y no fallarte nunca. Eres especial y lo sabes. La vida también tiene estas cosas buenas que por el camino te cruzas con personas magníficas como tú. Un beso inmenso para todos de todos nosotros!”

Has estado muchos años preparando este curso porque querías conseguir el éxito de tus alumnos, eres como un “sereno” que va encendiendo luces en la oscuridad. Cuando el alumno está preparado, el maestro aparece. Llegó mi momento y apareciste. Te estaré siempre agradecido. Un fuerte abrazo.

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